Esta guía es para las latas y tapas de metal que no son latas de bebida: latas de atún, frijoles o vegetales, tapas de frascos, corcholatas y botes de metal. Aquí verás qué va en la categoría de hojalata, cómo prepararla sin cortarte y cómo guardarla aparte del aluminio.
Qué cuenta como hojalata
La hojalata es una lámina delgada de acero recubierta de una capa de estaño que la protege del óxido. Con ella se fabrican muchas latas de conserva, tapas de frascos y botes de metal. Como el acero puede reciclarse muchas veces, cada lata bien separada puede volver a ser materia prima en lugar de terminar en la basura.
En Reciclo+ la hojalata tiene su propia categoría, separada de las latas de aluminio. Si dudas entre una y otra, usa la prueba del imán que explicamos en cómo reciclar latas de aluminio.
Qué sí va y qué no
Sí va
- Latas de conserva o enlatados: atún, frijoles, vegetales y similares.
- Tapas metálicas de frascos, como las de mermelada o salsas.
- Corcholatas, las tapitas de metal de las botellas de vidrio.
- Botes y galones de metal, vacíos y limpios, siempre que no sean de pintura.
No va
- Aerosoles, aunque sean de metal.
- Latas de pintura.
- Latas de bebidas, que van con el aluminio.
- Latas con restos de comida, salsa o aceite.
Las tapas de los frascos se separan siempre del frasco: el vidrio va por un lado y la tapa metálica, con la hojalata. Lo explicamos en cómo reciclar vidrio. Si un bote o galón contuvo solventes u otros químicos, no lo mezcles con la hojalata y consulta con Reciclo+ antes de entregarlo.
Cómo preparar la hojalata sin cortarte
- Vacía la lata. Saca todo el contenido con una cuchara. Si traía aceite, como algunas latas de atún, retíralo con una servilleta antes de enjuagar y echa esa servilleta a la basura común; nunca tires el aceite por el lavadero.
- Enjuágala con cuidado. Usa un poco de agua y, si hace falta, una gota de jabón para quitar la grasa. Sujétala por la base y no pases los dedos por el borde: después de abrirla queda con filo.
- Asegura la tapa. Si la tapa sigue unida a la lata, dóblala hacia adentro con una cuchara. Si quedó suelta, métela dentro de la misma lata, que es del mismo material. Así nadie se corta al manipularla.
- Déjala secar. Boca abajo, hasta que no quede agua adentro. La humedad oxida el metal y moja lo que está cerca.
- Aplástala con el pie. La guía pide enjuagar y aplastar para que ocupe menos espacio. Ponla en el suelo y písala con zapato cerrado; no la aplastes con las manos, porque los bordes tienen filo.
Errores comunes
- Guardar latas con restos de salsa o de aceite: huelen mal, atraen moscas y ensucian el resto del material.
- Dejar la tapa suelta con el filo hacia afuera, donde puede cortar a quien separa el material.
- Tirar a la basura las tapas de los frascos y las corcholatas: también van con la hojalata.
- Meter latas de pintura o aerosoles con la hojalata solo porque son de metal.
Recuerda: enjuaga y aplasta; todo debe estar limpio y seco. Con la hojalata, además, cuida tus manos: los bordes cortados tienen filo.
Guárdala aparte del aluminio
Aunque las dos sean de metal, la hojalata y las latas de aluminio son categorías distintas, así que también en casa necesitan recipientes distintos. Tus latas de conserva, tapas y corcholatas, ya limpias, van mejor en una caja o un bote firme: los bordes con filo pueden romper una bolsa delgada. Si usas una estación de reciclaje de Reciclo+ en tu empresa, edificio o colegio, déjala también separada de las latas de bebidas hasta la próxima recolección. Si un bote o galón te deja con la duda, escríbenos antes de entregarlo.